El escribir de Gabo es


Alfonso nos lo revela sin decir, sin un susurro siquiera... Es tan rojo corazón... Es cálida, mágica flauta redonda... Es granada abierta -la ves- en esplendor de sus jugosas gemas, o sea sus palabras, sus imágenes, sus historias y su sabiduría toda... Es un fruto cósmico, del que todos somos parte, que se nos parte y se nos reparte... Es un calmo fervor, orgánico y armónico, que late, late, late -tac, tactac, tac, tactac- con el vivo y hondo pulso del sagrado corazón de nuestra lengua madre, llevándonos -tac, tactac, tatatac, tac, tatac- a cielos antes imprevistos, a vidas imposibles de ser colmadas de otro modo que no sea dejándonos que nos sean escritas en cada una de nuestras almas y al mismo tiempo en la mayúscula Alma que Gabo nos hacía ser, a todos juntamente, mientras nos hermanaba para siempre en su escribir.

Javier López @lajirafaquearde


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